Reflexiones del Día de los Enamorados

Este 14 de febrero se celebra una nueva versión del “día de los enamorados” o “día de San Valentín” donde las parejas suelen aprovechar de reservarse un tiempo solo para los dos, se intercambian regalos y/ o cartas y se aprovecha de revivir el romanticismo, cuidados y regaloneos mutuos. A pesar de que se haya convertido más en un evento comercial que puramente romántico, al menos permite que muchos se preocupen de ser cariñosos y seductores con el otro aunque sea solo una vez al año.

Creo que es fundamental extender estas prácticas mucho más allá de un día particular a mediados de febrero. Muchas parejas ven como algo natural el estar teniendo cuidados y demostrando afecto y cariño por el otro al comienzo de la relación. Lamentablemente suele ocurrir que con el paso del tiempo las personas se van poniendo más cómodas y pareciera que si no existieran días como el 14 de febrero o los aniversarios, poco harían por conquistar o tener gestos románticos hacia el otro.

Uno de los factores que diferencian a las parejas que viven una larga y rica relación, es que mantienen una actitud de cortejo recurrente a lo largo de los años, lo cual no es solo una cosa natural que les nace, sino que también es una decisión de querer sorprender al otro, hacerle un cariño, generarle una alegría y mantener vigente los cuidados mutuos. Y este cortejo no se refiere solamente al plano sexual, sino que a tener una actitud de conquista hacia el otro. De hacer pequeñas demostraciones de cariño y preocupación. De reservarse un espacio cada semana solo para los dos, independientemente de la cantidad de trabajo, compromisos sociales y/o familiares.

Las parejas emocionalmente inteligentes logran encontrar un espacio para compartir y fortalecer su relación, porque reconocen que es importante hacerlo. Y ojo que cuando digo “encuentran” es porque está claro que no es fácil tener tiempo para los dos cuando estamos bombardeados de exigencias por todos lados. El punto es que a los temas que nos importan les dedicamos tiempo. Algunos se quedan hasta tarde en el trabajo porque valoran lo que hacen y quieren fomentar su desarrollo de carrera. Otros hacen actividades con sus hijos y se esfuerzan por ellos motivados por su amor parental. Quienes buscan tener un cuerpo sano, reservan tiempos de sus jornadas para hacer deporte. También hay algunos que estudian largas horas posteriores a su jornada laboral porque quieren mantenerse actualizados. ¿Y qué pasa con el tiempo para la pareja? Lamentablemente muchas veces veo situaciones en las que se producen profundos desencuentros y faltas de cuidado entre los miembros de una relación. ¿Y la justificación para no compartir momentos de intimidad? Normalmente se reducen a lo mencionado arriba: trabajo, estudios, hijos, eventos sociales, cansancio, etc.

Muchos se sorprenden de que sus relaciones hayan perdido “la chispa” o que el deseo ya no “fluya espontáneamente” como al principio. El punto es que no parece muy sorprendente que ocurra esto si la pareja ocupa un espacio limitado en nuestra agenda. A veces me responden que efectivamente han pasado tiempo juntos, como cuando asistieron al cumpleaños de un amigo o fueron a la plaza con sus hijos. El problema en esos casos -independientemente de que sean valiosos- es que ahí no se está siendo pareja. Es fundamental entender que el “sistema pareja” es un sistema de dos. Si se agrega alguien más, ya sea un hijo, un amigo, el jefe, un familiar, no se está siendo pareja. Podremos estar siendo padres, amigos o cualquier otra cosa mientras estamos con nuestra pareja, pero si queremos fortalecer nuestra relación más íntima, es clave que entendamos que debemos reservarnos un tiempo para mantenernos actualizados, para seducirnos, preguntarnos, sorprendernos, apoyarnos y acompañarnos. Y si no se están reservando un tiempo para ustedes como pareja, no hay mejor momento para empezar a hacerlo que ahora. No en marzo. No después de terminar el diplomado. ¡Ahora! Lamentablemente siempre podremos encontrar una excusa para justificar la falta de dedicación. El punto es que hay que decidir comenzar a priorizar la relación. El problema con seguir aplazando esta decisión, es que a veces se termina tomando demasiado tarde, cuando ya poco o nada hay por hacer. Por lo tanto, pareciera ser que el secreto para poder tener una relación satisfactoria y duradera en el futuro es simplemente… decidir preocuparse de tener una rica relación hoy… y mañana… y pasado mañana 😉

A continuación les dejo un video que preparé para este 14 de febrero de 2019.

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