Como la pareja afecta nuestra autoestima

En el día a día las parejas van intercambiando comentarios con respecto a lo que ven en el otro, sobre aquello que valoran así como respecto a determinados aspectos que esperarían que el otro mejorase. El feedback que le damos a nuestra pareja, y el que recibimos de vuelta, van afectando la manera en que nos miramos a nosotros mismos, y vamos incorporando esos conceptos en nuestra autovaloración.

De esta manera, cuando recibimos comentarios cariñosos, bien intencionados, tira para arriba, y palabras que denotan confianza, nos sentimos valorados, energizados y cómodos con respecto al amor y afecto que nuestra pareja nos tiene. A todos nos gusta sentirnos especiales, queridos y valorados. Y cuando vemos que alguien más ve ese valor en nosotros, naturalmente nos sentimos a gusto con esa persona.

Lamentablemente, en la consulta uno se encuentra muchas veces con parejas que han tomado un rol de críticos permanentes o sabelotodos que se preocupan recurrentemente de hacerle ver al otro sus errores, lo que podría haber hecho mejor, o le lanzan críticas despiadadas, evaluaciones negativas y muestras de desconfianza en su comportamiento y en sus capacidades. Y con este tipo de actitudes la pareja se va resintiendo. Normalmente la cualidad de la interacción cambia, y se torna desagradable, hiriente, y no es raro que se caigan en descalificaciones mutuas, lo que disminuye también la posibilidad de mantener interacciones afectuosas. Y así uno ve cómo ciertas parejas pueden pasar meses, o incluso años, quejándose continuamente sobre su pareja así como sobre el estado de la relación. Y no se dan cuenta que esas mismas quejas, junto con la ausencia de palabras de aprobación, van minando la base de la relación, la confianza, el sentirse queridos y conectados.

Si crees que a veces caes en este patrón de crítica constante con tu pareja, te aviso que puedes estar pisando un terreno peligroso, en el sentido de que es poco probable que alguien se quiera mantener a tu lado si no se siente aceptado, valorado o querido. Además que si crees que todas tus críticas son merecidas, tampoco se entendería muy bien tu motivación a mantenerte en esa relación. Esto no quiere decir que uno no tenga derecho a tener una opinión favorable o desfavorable sobre determinados comportamientos o aspectos de la personalidad de nuestra pareja, pero es importante fijarse en la forma en que damos feedback, así como en la cantidad e intensidad de nuestras “críticas constructivas”. Se ha visto que las emociones negativas son más potentes que las positivas. Y por lo mismo, es importante que en la interacción con la pareja sean más las sensaciones agradables que las desagradables. Según algunas investigaciones, la proporción saludable de emociones positivas vs negativas en la pareja, deberían ser 5:1, es decir, cinco emociones positivas por una negativa, para estar bien. Esto no significa que tengamos que estar contándolas, pero si que nos fijemos al ojo si estamos proporcionando suficientes situaciones en las que nos sintamos bien con quien compartimos nuestra vida.

El peligro de mantener este patrón de críticas, es que cuando uno se siente desvalorado, resulta muy fácil encontrar ese afecto en otros que siguen viendo en uno el valor que uno considera que tiene, y que pareciera que nuestra pareja esta pasando por alto. Así se le abre una puerta a la intromisión de terceras personas, que a veces sin quererlo van haciendo que el individuo en cuestión se vaya enganchando debido a que ve que el reflejo que este tercero le da sobre si mismo le parece más favorable y concordante con la imagen que tiene sobre su autoconcepto.

Hay que entender que el amor adulto no es un amor incondicional como algunos quisieran creer. Si no nos preocupamos de cuidar a nuestra pareja, de ser amables, de coquetear, dedicarnos tiempo, intentar hacer la vida del otro un poco más fácil -o al menos un poco más amable- es poco probable que ese sentimiento, así como esa relación, perduren. Lo bueno, es que depende de cada uno de nosotros el ser capaz de ver si caemos en este tipo de interacción, y el intento cambiarlo. El cambio es posible. Hay que partir por intentarlo.

Si quieres profundizar más, en el siguiente video de mi canal de YouTube podrás revisar algunas reflexiones al respecto.

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